Bienvenidos a la felicidad

Esta fotografía está realizada en Cantonigròs -Osona-  durante estos días.  Mírenla, relájense e intuyan lo que pueden estar pensando ambos animales.   ¿Felicidad? ¿placer?  ¿O quizá únicamente todo sea instinto?  ¿Ambos manifiestan algún comportamiento egoísta?  Yo diría que no, que cada uno realiza su cometido, totalmente ajenos al miedo, a la vergüenza, al día de la semana, ignorando su futuro y su final…

A menudo me pregunto cómo, desde tiempos ‘A’, los humanos nos complicamos demasiado la existencia. Y por eso no puedo esconder cierto sentimiento de envidia  -y de felicidad-   cuando miro esta foto.  ¡Sí, cómo nos complicamos!  ¡Qué pena!…

EMPEZAR un DOMINGO

Duermo plácidamente pero escucho unos ruidos.
Me despierto sobre las 7’20, pero compruebo que mi hija pequeña lo ha hecho antes para dejarme preparado el desayuno.
Entonces mi memoria recupera la charla de la cena de ayer por la noche, cuando me preguntó:  “Papa, a qué hora te despiertas los domingos?”.

GALA PREMIOS ZAPPING

Presentando la Gala de los Premios Zapping 2017, en el recinto CaixaForum de Barcelona, junto con Marta S. Sugranyes, de TVE. 
Estos galardones se conceden directamente a través de la votación popular del público a los profesionales de la televisión, a los distribuidores y a los creadores del ocio audiovisual de calidad. Fue un placer. Muy agradecido por la acogida y por las muestras de reconocimiento y afecto a nuestro trabajo tras la presentación de esta Gala.

FABULOSO DEPORTISTA, EXTRAORDINARIA PERSONA

Algo mal debemos estar haciendo los humanos cuando destacamos por encima de lo normal actitudes que se presumen lógicas.

Esas actitudes fueron las de Enrique Castro, Quini, que se nos ha ido. Fue cinco veces máximo goleador en la Primera División española de los 70 y los 80 y dos en la Segunda. Ensidesa, Sporting y Barça marcaron su carrera en la que en el campo difícilmente devolvía una patada y siempre fue elegante, sobrio, frío y certero, mientras fuera del mismo regalaba besos y resultó cariñoso, sencillo, bromista y cercano.

Quini superó tres complicados obstáculos: un cáncer, un secuestro y la trágica muerte de su hermano, Jesús Castro, guardameta de Sporting, que falleció con tan solo 42 años en la playa de Pechón cuando se ahogó al tratar de rescatar del Cantábrico a dos niños y a su padre.  Curiosamente, hace tan solo dos semanas, a mediados de febrero de 2018, la iniciativa promovida por tres hijos del guardameta recibía el impulso final para que la puerta número 1 de El Molinón lleve el nombre de Jesús Castro.

Quini padeció un secuestro de 25 días en marzo de 1981 y en los últimos años regateó, no sin gran esfuerzo, un cáncer de garganta. Y ha tenido que ser en Gijón, la ciudad que le vio crecer como profesional (él era natural de Oviedo), mientras conducía su automóvil, donde le ha venido la muerte: un malestar, una indisposición, una crisis coronaria, un infarto que no ha podido superar.

Quini se ha ido con tan solo 68 años.  La vida te mete unas ostias que ni te las esperas, y sobre todo ni te las mereces. Descansa en paz, Brujo.

SIETE MESES

Durante 14 años he vivido con un perro, de raza cocker y de nombre Manolita. Ella fue adorable y preciosa. Se me fue el 19 de julio de 2017 y desde entonces el mismo día de cada mes publico en mi perfil de instagram (@sergiomas) una fotografía de ella.

No se si gestiono bien su adiós. Creo que no. La encuentro a faltar cada día; incluso hay noches que escucho el ruido de sus patitas caminar por casa. Repartió mucha más felicidad de la que tuvo. Y tuvo mucha.  

Siempre habrá quien diga… “Bah… total, era un perro”.  Pues sí, afortunadamente lo fue. Pero dudo encontrar algún día a un ser humano que pueda superarla en fidelidad, generosidad y amor.  Si usted ha leído éstas líneas y tiene o ha tenido un perro en casa, me habrá entendido mejor.   Manolita, t’estimo.

ABUELITAS y ABUELITOS

Sobre la 1 de la tarde el paisaje es similar en muchas calles de los pueblos y las ciudades.

Abuelas y abuelos, en algún caso con ciertas dificultades de movilidad, esperan a sus nietos en las puertas de los colegios. Les llevarán a casa, les prepararán el almuerzo, comerán con ellos… Fregarán los platos, incluso habrá tiempo para jugar un ratito, y les volverán a llevar a la escuela. 

Tan solo dos horitas después volverán a buscarlos, les darán la merienda que antes habrán preparado y si les piden dos euros para comprar unas chuches no fallarán nunca… Después, o les llevarán a realizar actividades extraescolares, o les harán de canguro hasta que los recoja mamá o papá.

Generalmente, es tanto el amor que desprenden que enviarles un besico a estas yayas y yayos me resulta poca cosa.